jueves, 2 de mayo de 2013

El gozo de Jesús

Juan 15, 9-11. Pascua. En todo momento Jesús quiere estar conmigo, la realidad más grande de la fe.
 
El gozo de Jesús
Del santo Evangelio según san Juan 15, 9-11


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.

Oración introductoria

Señor, ¿cómo corresponder a tanto amor? ¿Cómo conservar en el corazón la alegría con la que colmas mi vida? ¡Ven, Espíritu Santo, lléname de tu amor para que pueda cumplir en todo tu voluntad, viviendo el mandamiento supremo de la caridad.

Petición

Señor, ayúdame a seguir el camino de mi felicidad, que es el de vivir la caridad.

Meditación del Papa

En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos a veces aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que "permanezcamos" en la vid, en Cristo. En esta breve perícopa, el evangelista usa la palabra "permanecer" una docena de veces. Este "permanecer-en-Cristo" caracteriza todo el discurso. En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: "Señor, quédate con nosotros, porque anochece, porque las tinieblas nos rodean"; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad.Benedicto XVI, 22 de septiembre de 2011.


Reflexión

Permaneced en mí y yo en vosotros

Jesucristo en este pasaje nos hace viva una realidad que posiblemente nos es difícil recordar. Puede ser porque parece a simple vista algo complicado. "Permaneced en mí y yo en vosotros".

¿Qué significa esta frase de Cristo en nuestras vidas? Quiere decir la realidad más grande de nuestra Fe. ¡Dios está con nosotros!

Es una presencia que se hace real no sólo en el Sacramento de la Eucaristía, donde Dios mismo, bajo las apariencias de pan y vino, se queda junto a nosotros. Es también real en la vida diaria, en mis dificultades y en mis alegrías, en mis altas y en mis bajas. En todo momento Jesús quiere estar conmigo.

Mas Cristo quiere que yo también me una a Él. Quiere que junto a Él yo viva los afanes del día. Que mis estudios, mi trabajo, los asuntos de la familia y demás ocupaciones las viva junto a Él. Que mi día no corra sin ningún sentido. ¿Cuántas veces no he llegado al final del día y al mirar atrás no me he sentido vacío, como si sólo hubiese ido y venido sin ningún fruto? Pues si eso ha sucedido es la prueba más contundente de que esa jornada Dios no ha estado presente en lo más mínimo. Jesús ya nos lo había dicho. "Como el sarmiento no puede dar fruto sin estar unido a la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis unidos a mí... Yo soy la vid, vosotros los sarmientos."

El cristiano no debería pasar por la vida como quien sólo busca "matar el tiempo", "divertirme lo más posible para no aburrirme". El cristiano debe ir por esta vida sufriendo, disfrutando; mas no como un animal sino como un hombre que vive unido a la vid. Hagamos la prueba. Vivamos un día, tan sólo un día unido a la vid, ofreciendo a Dios nuestras alegrías, nuestras penas, nuestras venturas y desventuras. Y al final, cuando llegue la noche, preguntémonos: ¿He tenido frutos hoy? ¿Ha valido la pena que yo haya vivido hoy? Si la respuesta es un sí, no tengas miedo a darle sentido a tu vida y a las de tus semejantes. "Quien permanece en mí y yo en Él tendrá mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada."

Propósito

Con esperanza y confianza rezar hoy un rosario, fuente de paz y alegría.

Diálogo con Cristo

Gracias, Dios mío, por tanto amor. No puedo dejar de agradecerte por darme a tu santísima Madre. Por su intercesión quiero pedirte que sepa cambiar o eliminar todo aquello que me impida vivir el mandamiento de la caridad.
 
jueves 02 Mayo 2013
Jueves de la quinta semana de Pascua

San Atanasio ,  San José María Rubio



Leer el comentario del Evangelio por
Beata Teresa de Calcuta : “...para que vuestra alegría sea completa.”

Lecturas

Hechos 15,7-21.

Después de una acalorada discusión, Pedro se puso en pie y dijo: «Hermanos: ustedes saben cómo Dios intervino en medio de ustedes ya en los primeros días, cuando quiso que los paganos escucharan de mi boca el anuncio del Evangelio y abrazaran la fe.
Y Dios, que conoce los corazones, se declaró a favor de ellos, al comunicarles el Espíritu Santo igual que a nosotros.
No ha hecho ninguna distinción entre nosotros y ellos, sino que purificó sus corazones por medio de la fe.
¿Quieren ustedes mandar a Dios ahora? ¿Por qué quieren poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que nuestros padres no fueron capaces de soportar, ni tampoco nosotros?
Según nuestra fe, la gracia del Señor Jesús es la que nos salva, del mismo modo que a ellos.»
Toda la asamblea guardó silencio y escucharon a Bernabé y a Pablo, que contaron las señales milagrosas y prodigios que Dios había realizado entre los paganos a través de ellos.
Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: «Hermanos, escúchenme:
Simeón acaba de recordar cómo Dios, desde el primer momento, intervino para formarse con gentes paganas un pueblo para él.
Los profetas hablan el mismo lenguaje, pues está escrito:
Después de esto volveré y construiré de nuevo la choza caída de David. Reconstruiré sus ruinas y la volveré a levantar,
para que el resto de los hombres busque al Señor: todas esas naciones sobre las cuales ha sido invocado mi Nombre. Así lo dice el Señor, que hoy realiza
lo que tenía preparado desde siempre.
Por esto pienso que no debemos complicar la vida a los paganos que se convierten a Dios.
Digámosles en nuestra carta (que se abstengan de lo que es impuro por haber sido ofrecido a los ídolos, de las relaciones sexuales prohibidas, de la carne de animales sin sangrar y de comer sangre.
Porque desde tiempos antiguos leen a Moisés todos los sábados en las sinagogas de cada ciudad.»)


Salmo 96(95),1-2.3.10.


¡Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra!
Canten al Señor, bendigan su nombre, su salvación anuncien día a día.
Cuenten su gloria a las naciones
y a todos los pueblos sus maravillas.

«El Señor reina», anuncien a los pueblos,
él fijó el universo inamovible,
él juzgará a los pueblos con justicia.


Juan 15,9-11.

Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa.


Extraído de la Biblia Latinoamericana.



Leer el comentario del Evangelio por

Beata Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad
No hay alegría más grande, p. 33

“...para que vuestra alegría sea completa.”

“Dios ama al que da con alegría”, dice San Pablo (2 Cor 9,7) El mejor medio
para manifestar nuestro agradecimiento a Dios y a los demás, es aceptarlo
todo con alegría. Un corazón alegre es el resultado lógico de un corazón
ardiente en amor. Los pobres se sentían atraídos por Jesús porque en él
habitaba algo mayor que él, irradiaba esta fuerza a través de sus ojos, sus
manos, por todo su cuerpo. Todo su ser manifestaba la entrega de sí mismo a
Dios y a los humanos.

¡Que nada nos pueda preocupar de tal modo que nos llene de tristeza y
de desánimo, que nos quite el gozo de la resurrección! La alegría no es una
simple cuestión de temperamento cuando se trata de servir a Dios y a las
almas; exige siempre un esfuerzo. Esto es una razón más para intentar
adquirirla y hacerla crecer en nuestros corazones. Incluso, si tenemos poco
para compartir, siempre nos quedará la alegría que nace de un corazón
enamorado de Dios.

Por todas partes del mundo, la gente está sedienta y hambrienta del
amor de Dios. Nosotros respondemos a esta necesidad cuando sembramos la
alegría. Es una de las mejores fortalezas contra la tentación. Jesús puede
tomar plena posesión de un alma que se abandona en él con alegría.   


 
 
 
 
 
 

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Treinta días de oración a la Reina del Cielo. A lo largo del mes de mayo, tengamos a María presente en nuestro corazón y en nuestros hogares, entregándole un ramo de Rosas de oración.

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